Desde que nacemos, interactuamos de forma casi inmediata con el mundo que nos rodea. A medida que crecemos la interacción con nuestro entorno va adquiriendo matices y se va volviendo más compleja. Parte de esta complejidad viene dada por las situaciones emocionales a las que se enfrenta el niño que deberá entender no solo sus emociones sinó también las de las personas que conforman su entorno. Las diferentes emociones tienen un papel fundamental dentro del propio desarrollo y por eso es importante que ayudemos a nuestros peques a reconocerlas, saber en que situaciones suelen aparecer y a entender los sentimientos que provocan esas emociones. Trabajar la inteligencia emocional ayudará a nuestros hijos a entender que les pasa y aprenderán a poner nombre a sus emociones. Aquí tenéis algunas actividades muy sencillas para trabajar las emociones en familia. 1. ¿Qué dice mi cara? . Existen unas expresiones faciales que podríamos denominar universales y que se aso...