El inicio del curso es siempre un momento de felicidad, nervios y expectación.
Los pequeños de la casa viven este momento de manera muy intensa y debido a su corta edad, muchas veces, no saben expresar lo que sienten ante la inminente vuelta al cole.
A mí siempre me gustó la vuelta al cole y lo que representaba. Recuerdo con especial cariño como íbamos con mis padres a comprar la mochila nueva. Un año estrenaba mochila mi hermano y al siguiente yo así que cada mochila debía durarnos dos cursos. La elección de la mochila se convertía en una acción meditada y cargada de responsabilidad. Mis padres nos dejaban escoger libremente, la única sugerencia que hacían era la de:"Piensa bien si es esta la mochila que quieres. El año que viene le toca a tu hermano".
La elección de la mochila era una lección de autonomía y de reflexión y hacía que el primer día de colegio fuéramos orgullosos de nuestra nueva adquisición.
También recuerdo que mis padres compraban los libros de texto con un mes de antelación y que cada tarde ojeábamos en familia un libro de mi hermano y uno mío. Era una forma simple de asomarnos a lo que nos depararía el nuevo curso. Como quien prepara un viaje y apunta los sitios que quiere ir a visitar.
Sonrío al rememorar como cuando mi hermano o yo decíamos :" Uy esto parece muy difícil! No sé si lo sabré hacer!" Mi madre de forma pausada nos contestaba:" Claro que sabrás hacerlo. La maestra te explicará como hacerlo y verás como es más fácil de lo que ahora te parece." Mi padre de forma algo más brusca pero siempre cariñosa añadía: " Tú puedes hacer lo que te propongas. Y si no te sale a la primera, te saldrá a la segunda y si no a la tercera..para eso vais al cole para aprender lo que la maestra os enseña."
Con estas sencillas acciones mis padres consiguieron que la vuelta al cole fuera para nosotros una aventura casi tan mágica como ir de excursión. Cada nuevo curso se dibujaba a lo lejos como algo especial.
Con esto quiero deciros que nuestro papel como padres es fundamental en como encaran los niños el inicio del curso. Es importante que les hagamos sentir que son capaces de enfrentarse al nuevo curso, que la maestra o maestro están para ayudarles, que confiamos en ellos y que respetaremos su ritmo de aprendizaje.
A veces es tan fácil como decirle a tu pequeño lo orgulloso que estás de él , explicarle que no pasa nada por equivocarse y que lo importante es volver a intentarlo ( a la Lobita mayor se lo explicamos con un lápiz y una goma: si un trazo sale mal, se borra y se vuelve a hacer), explicarle las cosas divertidas que hay en el colegio ( el patio, los cuentos, los otros niños), desearle que se divierta y aprenda mucho en el cole, etc... y sobre todo que vean que nuestra confianza en ellos y en el colegio es real que no son solo palabras (no vale decirles lo bien que se lo van a pasar mientras asoma una lagrimita en el ojo de mamá porque su retoño se hace mayor!).
Los pequeños de la casa viven este momento de manera muy intensa y debido a su corta edad, muchas veces, no saben expresar lo que sienten ante la inminente vuelta al cole.
A mí siempre me gustó la vuelta al cole y lo que representaba. Recuerdo con especial cariño como íbamos con mis padres a comprar la mochila nueva. Un año estrenaba mochila mi hermano y al siguiente yo así que cada mochila debía durarnos dos cursos. La elección de la mochila se convertía en una acción meditada y cargada de responsabilidad. Mis padres nos dejaban escoger libremente, la única sugerencia que hacían era la de:"Piensa bien si es esta la mochila que quieres. El año que viene le toca a tu hermano".
La elección de la mochila era una lección de autonomía y de reflexión y hacía que el primer día de colegio fuéramos orgullosos de nuestra nueva adquisición.
También recuerdo que mis padres compraban los libros de texto con un mes de antelación y que cada tarde ojeábamos en familia un libro de mi hermano y uno mío. Era una forma simple de asomarnos a lo que nos depararía el nuevo curso. Como quien prepara un viaje y apunta los sitios que quiere ir a visitar.
Sonrío al rememorar como cuando mi hermano o yo decíamos :" Uy esto parece muy difícil! No sé si lo sabré hacer!" Mi madre de forma pausada nos contestaba:" Claro que sabrás hacerlo. La maestra te explicará como hacerlo y verás como es más fácil de lo que ahora te parece." Mi padre de forma algo más brusca pero siempre cariñosa añadía: " Tú puedes hacer lo que te propongas. Y si no te sale a la primera, te saldrá a la segunda y si no a la tercera..para eso vais al cole para aprender lo que la maestra os enseña."
Con estas sencillas acciones mis padres consiguieron que la vuelta al cole fuera para nosotros una aventura casi tan mágica como ir de excursión. Cada nuevo curso se dibujaba a lo lejos como algo especial.
Con esto quiero deciros que nuestro papel como padres es fundamental en como encaran los niños el inicio del curso. Es importante que les hagamos sentir que son capaces de enfrentarse al nuevo curso, que la maestra o maestro están para ayudarles, que confiamos en ellos y que respetaremos su ritmo de aprendizaje.
A veces es tan fácil como decirle a tu pequeño lo orgulloso que estás de él , explicarle que no pasa nada por equivocarse y que lo importante es volver a intentarlo ( a la Lobita mayor se lo explicamos con un lápiz y una goma: si un trazo sale mal, se borra y se vuelve a hacer), explicarle las cosas divertidas que hay en el colegio ( el patio, los cuentos, los otros niños), desearle que se divierta y aprenda mucho en el cole, etc... y sobre todo que vean que nuestra confianza en ellos y en el colegio es real que no son solo palabras (no vale decirles lo bien que se lo van a pasar mientras asoma una lagrimita en el ojo de mamá porque su retoño se hace mayor!).
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| Fuente:http://colegiolospinos.ec/blog/2017/06/06/padres-comprometidos-alumnos-destacados |

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